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Turismo micológico

Pero hablando de setas, el campo de Cariñena es visitado asiduamente por los amantes de las setas. Pueden encontrarse desde Lactarius deliciosus (Rebollón) y Amanita caesarea, hasta Hygrophorus glyocyclus, H. Agathosmus, H. Hypotejus, Lactarius tesquorum, L.chryshorreus, Leccinum lepidus, Russulas, Tricholomas, etc. en la zona de Aguarón y la vecina población de Cosuenda.
Así como otras especies como Boletus aereus, Clitocybe candida, Clitocybe geotropa, etc. en la zona de Aladrén, Vistabella y Paniza.



Consejos básicos para la recogida de setas

Ante la duda es mejor no cogerlas, respetando todos los ejemplares, sin estropearlas ni romperlas, puede que alguien que venga después si las conozca, o tenga otros intereses. Además todas tienen alguna misión en la naturaleza.

No cogerlas todas, hay que dejar algunas para que puedan dispersar sus esporas y en años siguientes siga habiendo.

Ser respetuoso en su recolección y no remover el suelo que las sostiene para no dificultar el nacimiento de otras en su lugar. Está prohibido arrancarlas, hay que cortarlas con navaja, dejando el micelio subterráneo, que seguirá produciendo más ejemplares.

La mejor forma de transportarlas es en cestas de mimbre, donde además de airearse, dejarán sus esporas por donde pasemos.

Deben evitarse áreas que puedan estar contaminadas como zonas industriales, bordes de carreteras etc.

Proceder a su identificación antes de consumirlas para estar seguros de que no son venenosas. No fiarse de supersticiones populares como que las setas ingeridas por animales no son venenosas, o que si lo son las que cambian de color al ser recogidas.

Consumirlas en pequeñas cantidades, dada su poca digestibilidad y lo antes posible ya que son muy perecederas, por esta misma razón no se deben conservar en bolsas de plástico porque se estropean antes. Si están fermentadas no deben comerse, ya que hasta las especies comestibles resultarían indigestas.

En caso de intoxicación o sospecha de ésta, acudir inmediatamente a un centro médico, a ser posible con un ejemplar de cada especie que se haya consumido.

La flora micológica aragonesa incluye especies muy tóxicas. El desconocimiento y la confusión con especies comestibles similares, hacen que cada año se produzcan intoxicaciones, algunas de ellas mortales.

 

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